La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
Visitas pagadas al colmo (9)Los responsables de la nueva Terminal del aeropuerto madrileño de Barajas, contrataron a decenas y decenas de extras para que pasearan por ella y la pusieran a prueba. Es decir, para que arrastraran y facturaran su equipaje, se sentaran en las sillas figurando una espera, probaran los baños, hicieran su cola en las puertas de embarque hasta tomar asiento en los aviones y en definitiva, infinitas otras actividades que ahora mismo ya no se me ocurren y cuyo máximo común divisor es, natural, el uso y disfrute de las instalaciones. Y ahora digo yo como antes dijo aquel, aquí hay una novela. Las disputas por señora, que no, que yo estaba aquí primero, tan reales y creíbles con localización por parte del personal de vuelo del botiquín más próximo. ¿Está reglamentariamente a mano, sí? Pues adelante con la tensión. Los encargados de las maletas perdiéndolas, así, como el que no quiere la cosa, para seguir después los mecanismos internacionales de búsqueda y felicitarse al encontrarlas; o rascarse pensativamente la barbilla al dar alguna por definitivamente perdida. Las azafatas entrando en la Terminal en grupos de dos, de tres, taconeando como para romper el suelo que es como suelen, aquí estamos nosotras válgame, y riéndole las gracias a su comandante. Comandante que accedería al avión con toda la liturgia y minutos después se bajaría sin haber pisado el acelerador. Y sin despeinarse. Piensen a su vez en la cantidad de niños perdidos, que siempre cae alguno en estas fechas, niño vete por ahí que ahora vamos a por ti; en la multitud de ¿me podría decir dónde está la puerta 11, que como dictaría la lógica, no la han puesto entre la 10 y la 12? Claro, caballero, está en la otra punta a más de veinte minutos de aquí, justo entre la 56 y la 102 (pausa dramática). Todos, todos fingiendo prisas y acelere o calma y parsimonia, sorpresa e indignación. Entre ellos también el típico matrimonio danés de atuendo impecable y puntual, los grupos de japoneses, la excursión de la tercera edad a Palma, la decena de ejecutivos ocupadísimos con sus móviles, pedeás y blutufs haciendo malabares con sus vuelos para poder empalmar, con perdón, al de Bruselas; la pareja de novios grabando sus nombres, que no le importan a nadie, en los bancos de la sala de espera; los dos ingleses de edad provecta que saborean un bocadillo de tortilla de patatas ante los que es imposible especular ni procedencia ni destino; un personaje televisivo o escritor o actor importantísimo al que da mucho miedo mirar no vaya a ser que piense que le vas a intimidar, al final, acercándote. Al final la jungla a escala, y toda ella actuando, interactuando entre sí, ofreciéndose fuego, haciendo durante un rato el paripé. Es un prodigio de las artes escénicas, ¿verdad? Y todo para no dejar ni un cabo suelto. Pero pensemos también en lo que escapa al control del simulacro. Lo que podría surgir o lo que subyace en todas esas personas. Figúrense si no esas historias de tanto amor en la cafetería, con despedida dramática en las puertas 9 y 10 A, ó 1 y 4 B. Pepita, es que verás, hemos de separarnos, lo nuestro no entra en el guión. Todas de mucha lágrima, como es natural que sea. La cantidad de paisanos que nunca han tomado un avión imaginando que ésta podría ser, ésta sí, si se despistaran y qué sé yo, mi primera vez y lo mismo al final acabo en vaya usted a saber donde, y no he traído ropa mas que de abrigo, figúrate si ahora el avión aterrizara en Cuba, qué papeleta, para una vez, si lo sé la cargo de verano, si es que siempre voy con el paso cambiado. O los que tienen miedo real al vuelo padeciendo por la misma causa, anda que como todo esto vaya en serio verás, pero allí, poniendo la mano por tan noble causa. El que se ha perdido y está de verdad esperando su vuelo y terminará montando un pollo porque hay que ver cómo estamos de locos, a quien se le ocurre. Todo esto, más un largo etcétera de escenas que son de mucho placer imaginar, dentro de un aeropuerto calcando la realidad. A veces las instituciones se desmarcan y nos ofrecen un boleto literario en blanco, la conexión humana como soporte y banco de pruebas, algún directivo tirando de los hilos de sus títeres, poniéndoles trampas, espiando sus reacciones frente a un retraso o una máquina de café trucada, viciándolos de impaciencia, insistiendo en el rumbo de todas esas sensaciones confusas. Mirándonos como proyecto, como hormiguitas, prendiendo un puro cuando todo sale bien. En fin, que en el aeropuerto Madrid-Barajas están que lo tiran, oiga. Comentarios » Ir a formularioAutor: Portorosa Magnífico. Y magnífica idea, que usted, magnífica, podría escribir magníficamente. Besos. Fecha: 11/12/2005 11:10. Autor: La donna è mobile La noticia me fascinó desde el principio. Pero me provocó auténtica excitación, no creas, pensar en qué haría Cortázar con una noticia como esa. Imagina la cantidad de historias paralelas, imposibles pero en la medida del relato, reales, a las que él nos sujetaría. La multitud de brazos que desplegaría, lo que íbamos a disfrutar en ese mini-mundo que empezaría y acabaría mucho antes de lo que tardaría uno en leerlo. Acuérdate de la autopista del sur. :-) Buenos días. Fecha: 11/12/2005 12:26.
Me reserve usted el 13a, ventanilla en salida de emergencia. Ya sabe usted, como soy alto, me caben mejor las piernas. ¿Me puede indicar la sala VIP? ¿A que hora termina usted el turno? ¿Le apetece una copa?..... Es que, como todo es ficción, podríamos ponerle algo de realidad a nuestras vidas...... Vale, estaré esperando. Egonauta Fecha: 11/12/2005 18:38. Autor: La donna è mobile También yo suelo tomar alguno de los asientos que están junto a la salida de emergencia, por la altura, por la comodidad, porque estas piernas no se pueden meter en cualquier sitio. El único inconveniente es que no puedes tener equipaje de mano... a mano, en fin, no importa demasiado, prefiero ir mirando por la ventanilla, aunque no se vea nada, durante todo el rato. En el último vuelo llevé a una persona a mi lado que antes de tomar pista ya estaba roncando, supongo que se habría tomado algo porque no me puedo creer que nadie se relaje tanto en un despegue, con lo que eso es. No me acostumbraré NUNCA a ellos, son superiores a mis fuerzas. Ese acelere y el ruido, y los empujoncillos hasta alcanzar la posición. Casi prefiero los aviones de hélices, fíjate. Pero como todo es de mentira y finalmente no volaremos, vayámonos a la cafetería a tomar unos donuts y un café. Para templar. ¡Qué frío hace en España! :-) ps.: Mimou, tejos. Fecha: 12/12/2005 15:49. Autor: Mimou Como todo el mundo sabe, los aviones son más pesados que el aire y, por lo tanto, no pueden volar. Me encantan sus fantasías (las de ustedes). Fecha: 12/12/2005 15:52. Autor: La donna è mobile Hablando de fantasías, tengo una muy gorrinilla que contar. Manos a la tecla. Fecha: 12/12/2005 15:53. Autor: Pedro Pérez Apasionante, sí, y muy sugerente... ¿Simulan los falsos policías asesinar a falsos dementes que se hacen pasar por falsos terroristas? ¿Expulsan a falsos ilegales? ¿Sodomizan a falsos sospechosos de llevar falso costo en la falsa maleta o en sus reales cavidades corporales? Y sobre todo, la gran pregunta: ¿Estamos realmente seguros de que no somos extras contratados para ver si este mundo, provisional, chapucero, será capaz de soportar lo que se viene encima? La duda me corroe... Pedro Pérez Retornado Licenciado por Sigüenza Fecha: 13/12/2005 10:40. Autor: La donna è mobile Vaya usted a saber. Yo todavía tengo el corazón encogido por Pepita. La pobre. Y ahora en serio, este argumento me interesa mucho. Confieso que he estado preparando un relato (más largo de lo habitual, mucho más largo de lo habitual) inspirado en aquel de la autopista de Cortázar. Preparé, como Italo Calvino (las liturgias y el disfrute van de la mano) fichas para cada personaje. Él lo hace, y yo desde que le leí, con cosas. Cosas. Titula una ficha "árboles" y va anotando en ella todo lo que se va encontrando que le parece customizable (¿existe esa palabra?), aprovechable. Cuando la ficha ya está llena, entonces para quitársela de encima escribe un texto sobre árboles y pis pás, ya no hay más. Los personajes de este relato exigían una preparación similar, pero no encontraba cómo ponerlos en conflicto. Es decir, no sabía si utilizar un apagón, o una desgracia, un qué sé yo. Ahora ya tengo el escenario surrealista, el aeropuerto, y ahora mismo me doy cuenta de que no debería estar hablando de esto, o el trabajo, por comentado, corre peligro. Un abrazo, Piter, el retornado. Fecha: 13/12/2005 16:02. Autor: Pedro Pérez No está mal la idea de las fichas. Voy a probarla. Lo del aeropuerto quedaría bien si lo planteas desde el principio como una situación normal en un aeropuerto normal (es decir, anormal, como todos los aeropuertos), sin mencionar que se trata de ese "ensayo" con "extras". Poco a poco lo vas insinuando, dejas caer algún detalle... Pero una cosa: quiero leerlo en cuanto lo tengas ;-) P.Pérez L.p.S. Fecha: 14/12/2005 12:55. Autor: Pedro Pérez Y sigo pensando: es un argumento digno de un buen cortometraje (de los que tienen presupuesto y subvención). Vete buscando un director como el Bigalondo ese, y al lío. Que te veo en Jollibú. Fecha: 14/12/2005 13:04. Autor: Pedro Pérez Y acabo de encontrar el inverosímil blog de uno de los obreros que han trabajado en la construcción de la terminal. Hace algún comentario alucinado sobre la historia de los figurantes, y cuelga unas fotos interesantes: http://spaces.msn.com/members/martinrv10/PersonalSpace.aspx?_c01_photoalbum=showdefault&_c=photoalbum Fecha: 14/12/2005 13:29. Autor: La donna è mobile La idea de las fichas te va a enganchar. Cuidado, dicen que si sacias la ansiedad con una actividad (las fichas, las notas) y te dedicas a su liturgia con excesivo celo, es posible que te abandonen las ganas de escribir (claro, que en tu oceánico caso…). Todo eso son tonterías. Yo disfruto mucho haciendo de todo un poco. Llevará tiempo, aviso, escribir tal cosa. Llevará tiempo (y cuando digo tiempo me refiero a meses, jajaja, que aquí también somos, para la cosa de las prisas, de la cáscara amarga). Eso sí, en cuanto lo tenga lo lees, eso tengo por seguro. Y ten por seguro también que te voy a pedir que escribas también tú el tuyo. Va, te dejo que me robes la idea (pausa), pero ni se te ocurra acabarlo antes. Según ese blog la Terminal es de infarto de miocardio. Qué techos tan agobiantes. Madre mía, no les parecía bastante el lío que montan. Pero sacia el interés, y aporta el escenario. Estás en todo. Gracias. Un abrazo, voy a encender el cronómetro, : -) Fecha: 14/12/2005 16:15. Autor: Pedro Pérez Mi ocenánico caso está empantanado; ahora ando ideando otro relato (algo mariñeiro también) que poco a poco va creciendo como un hijo adolescente; y el chico promete. Lo que pasa es que escribir, lo que se dice escribir, escribo poco. Me dedico con excesivo celo a la liturgia del no hacer nada, y claro, sacio la ansiedad, pero esto no es plan. Ahora, que ten clara una cosa: te odio bucho. Estaba a punto de arrancar con mi relato (prometedor, al fin), y ahora me veo encerrado en esa maldita terminal. Aggg... Ah, me parece que también competimos en el asunto de los tés. Y yo odio el té. :-))) Fecha: 15/12/2005 00:58. Autor: La donna è mobile No olvides mencionarle a tu psiquiatra que mi nombre real es Rosa, XDDD A mí se me ha pasado un poco el afán (qué bonita palabra) terminalero. Este fin de semana no tengo niños, intentaré darle una vuelta de tuerca en uno de esos ratitos perdidos en el sofá. A mí me pasa lo que a ti, aviso, me calmo la ansiedad haciendo mucha nada. Parece que nos parecemos, horror, :-) El asunto del té tengo pensado zanjarlo este fin de semana a como dé lugar. Tú prepárate un té verde, fabuloso para la piel y para la oxigenación de los tejidos, y túmbate sobre tu nada. Después, no sé si leerás esto, cuéntame cómo han decorado Madrid este año. Fecha: 16/12/2005 23:42. |
Temas
EnlacesTarjetero |